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Los adoquines MOORE® se impusieron en Bogotá El producto para el nuevo milenio, que prefieren los interventores y los organismos de control ciudadano, obedece a una calidad óptima en todas sus etapas de fabricación, que lo hacen único | ||
| La Alcaldía de
Bogotá, al iniciar el 2.000, emprendió el plan "para el
nuevo milenio" con el cual le cambiará la cara a la Ciudad volviéndola
más amable para el peatón.
Los próximos mil años serán más limpios, más humanos y menos dependientes de los automotores. Los niveles de contaminación deben reducirse y la vida sedentaria será sustituida con otra de más actividad física. Bogotá diseñó y construyó la primera etapa de las obras de embellecimiento y adecuación de sus espacios públicos. Se destacan los parques recreacionales pasivos, los andenes para peatones y las ciclorutas. A los adoquínes les impusieron pruebas de confirmación de calidad. Desde hace mas de cinco años los adoquines de Tubos Moore® fueron instalados en un tramo de la carrera séptima con calle 200 para probarlos en condiciones de trafico severo y su comportamiento ha sido extraordinario. En otros tramos de la misma vía se instalaron materiales diferentes que ha sido necesario sustituir. La diferencia está a la vista. Se eligió el adoquinado de las rutas de baja velocidad con arcilla cocida. La durabilidad del material, su bajo costo de mantenimiento, su belleza natural, su resistencia a la intemperie y la reducida inversión fueron los puntos a favor que llevaron a su elección. La exigencia de cumplimiento de las normas del INCONTEC y la implementación de exigencias adicionales por parte del Instituto de desarrollo urbano IDU y el instituto de recreación y deportes hicieron que el producto MOORE® fuera el preferido por los contratistas, los interventores y las organizaciones cívicas a quienes se les delegó la función de vigilancia. Los productos MOORE® cumplen con la totalidad de las normas y además superaron las pruebas. La fortaleza de los pisos que fabricamos son el resultado de muchos factores sobre los cuales se destacan: la calidad de las materias primas usadas, los equipos con los que se fabrica el material, las condiciones del secado, y particularmente la quema, proceso en el cual el beneficio del material es óptimo, e inigualable. Las materias primas seleccionadas por nuestra experiencia de más de 95 años, se benefician en nuestros equipos de molienda y selección únicos en la ciudad. Nuestras extrusoras, con los cuales se prensa el material, permiten hacerlo con menos de la mitad del agua con que lo hacen otros equipos. El numero de poros que aparecen cuando el producto se seca se reduce a la mitad. Un secado controlado evita que el material se raje y cuartée. Cuando el adoquín pasa al proceso de quema, se verifica por lotes que su humedad residual esté dentro de los niveles que nuestra tecnología impone. La carga a los hornos se hace manualmente, a fin de evitar golpes y maltratos cuando el producto aún no está preparado para soportar esfuerzos. El proceso es lento, pero seguro. Se sabe que el material no solo debe ser durable sino bello. Es funcional, no solo como capa de desgaste, sino que embellece el ambiente y mejora el entorno. |
La quema se
realiza en hornos intermitentes de ciclo largo. Damos, en consecuencia, el
tiempo suficiente para que la temperatura se homogenice desde la
superficie, que es la que está en contacto con los gases de combustión
calientes hasta el interior de la pieza que esta frío puesto que la
arcilla que es may mala conductora de calor.
Hemos superado las dificultades que nos impone la característica aislante de las arcillas, para poder alcanzar un material cocido integralmente (no solo en las caras externas). El "atraso" que se evidencia entre la temperatura de la cara expuesta y el interior de la pieza solo puede ser superado manteniendo el material un tiempo más largo en su temperatura crítica, o sea, aquella en la cual el material no se funde pero sí realiza todos los cambios químicos que lo transforman en un material duro. impermeable y estable Intentar hacerlo mediante una temperatura más elevada de las caras expuestas, solo arruinaría la parte externa del material. Superar lo que técnicamente se denomina "el atraso" de la temperatura es de vital importancia para fabricar un producto óptimo. Nos cuidamos mucho de no producir materiales que aparenten estar bien cocidos, o que, dado el espesor, superen las pruebas de compresión, pero que tengan su masa interior cruda o que sus compuestos estén en estado amorfo. Una consecuencia de una mala quema o de la quema rápida o externa, se hace palpable al contacto con el agua. El material absorbe el agua y al evaporarse de nuevo arrastra en solución las sales que encontró sin cristalizar. Estas sales quedan depositadas en la superficie del material como una fea y antiestética mancha de colores verde y blanca Un material de tales características durará mucho menos que otro que no dé esas manifestaciones. La resistencia al desgaste disminuye fuertemente desde la parte externa caliente al interior frío y crudo. Por efectos del desgaste y por el ataque de la intemperie, el deterioro será visible en forma acelerada. Cuando el material está crudo al interior, las materias primas más refractarias, como el caolín, permanecen en estado amorfo y con el agua cambian de volumen ejerciendo enormes presiones cada vez que llueve. Estas presiones terminan por arruinar el material desconchándolo con el paso del tiempo. Las microfracturas causadas, separan la cara externa del interior de la pieza y llegan a destruirlo totalmente, capa por capa. Los adoquines son un pavimento exterior siempre sometido al intemperismo, que no puede variar de tamaño cada vez que llueve. A veces se instala en áreas muy grandes, en donde los cambios de tamaño propios de una mala cocción lo rompen, al someterlo a esfuerzos de compresión una vez que está confinado. Tubos Moore® desarrolló estos cuidados y estas tecnologías como resultado de fabricar tubos de drenaje, que están trabajando siempre en presencia de agua en ambientes muy hostiles y frente a los cuales, el material debe permanecer inalterado por más de cien años. Moore® ha ganado la batalla contra el tiempo y por esos sus materiales fueron preferidos por Bogotá, para que duren hasta el próximo milenio. En el año 3.000 estaremos disfrutando de su belleza y funcionalidad
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